Angeles de bocas dulces
surcan el lago
tienen los dedos de niebla
pétalos blancos
Me conquistaron la risa
y el desencanto
quedó en mí clavando
trizas, nutriendo llantos
Voces del ángel perdido
cielo ganado
de qué me sirven tus alas
si estoy sangrando.
Angel del árbol caído
suelo de luto sembrado
no me insinúes tus ojos
no me descubras los brazos
Quiero quedarme
en penumbras
mientras olvido
su abrazo.
Dame del mar la
tormenta
ángel del cielo nublado
no me descubras el pecho
tengo sus dientes clavados.
Paula Eisenberg
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